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Antes de contratar un seguros de vida

Cuando una persona decide tomar un seguro de vida, el primer paso es pedir en la empresa Aseguradora un formulario de solicitud de seguro, en donde se completan distintos datos personales y el monto de capital que se querría contratar. A partir de los datos que el interesado completa en dicho documento, la compañía decide si emitirá la póliza o no.

A partir de aquí, la pieza fundamental es el contrato. En él, deben figurar correctamente los datos y las cláusulas que lo integran. Es muy importante chequear que figuren correctamente los datos de las partes (Asegurado y beneficiario), los riesgos asumidos, desde qué momento comienza a tener validez el contrato firmado, cuál es la prima y cuál es el monto asegurado, los datos de la empresa Aseguradora y revisar detalladamente las condiciones del contrato. Para el Asegurado, es importante chequear esta información ya que el contrato sólo tendrá validez en la medida que la misma figure correctamente.

A su vez, del contrato surgen una serie de obligaciones por parte tanto de la Aseguradora como del Asegurado. La más importante en este aspecto, es la obligación por parte del Asegurado de pagar la prima.

En el caso de no cumplir con este punto, existe un llamado período de gracia de 30 días desde la fecha de no pago siempre y cuando esté paga la primera prima. De extenderse más allá de esos 30 días o de no estar paga la primera prima el Asegurado llegara a fallecer por accidente o por muerte natural, la empresa aseguradora estará exenta de darle el dinero al beneficiario. Con el fin de evitar inconvenientes en este aspecto (tanto para el Asegurado como para el Asegurador), muchas compañías ofrecen a sus clientes la posibilidad de abonar la prima a través de débito automático con su tarjeta de crédito.

Es importante destacar que la prima puede sufrir modificaciones en su valor, siempre y cuando esto figure en el contrato.

Para el asegurado, es de vital importancia no mentir en ningún aspecto a la hora de contraer un seguro, ni de brindarle información falsa a la aseguradora. Si el contrato estuviera confeccionado a partir de información falaz, y a través de un perito o una investigación la Aseguradora pudiera comprobar que el Asegurado mintió en algún aspecto, el contrato perdería instantáneamente su efecto.

Si el Asegurado llegara a modificar en forma sustancial algún aspecto de su vida, y ello pudiera significarle un mayor riesgo de mortalidad, debe cerciorarse de informar y consultarlo ante su Aseguradora en caso que esto pudiera significarle una modificación en la póliza, ya que la firma de la misma puede no contemplar actividades o empleos que signifiquen una mayor probabilidad de accidentes y/o siniestros. Para esto el Asegurado debe conocer de antemano de qué manera puede hacer modificaciones en la póliza, con el fin de no anular involuntariamente este contrato.

Con respecto al beneficiario, también deben tomarse algunos recaudos. Es conveniente que sepa dónde el Asegurado guarda la póliza y qué tipo de póliza tiene. También es importante que el Asegurado elija con anticipación a un posible beneficiario secundario, en caso que el beneficiario original muriera antes que el Asegurado.

Es fundamental que el cliente conozca si en la póliza que estuviera por contratar, se le va a poder permitir cambiar datos durante la vigencia de la misma, como por ejemplo la identidad del beneficiario, porque hay pólizas que no permiten modificar ese dato. Por ese motivo, previo a la celebración de un contrato de seguro de vida, el Asegurado debe estar totalmente de acuerdo de cuáles son los datos que puede modificar a posteriori, y cuáles no.

Por último, es de vital importancia saber con exactitud cuál es el inicio y el fin de la cobertura, y si luego existe la posibilidad de renovarla, y en ese caso cuáles son las condiciones.